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Si buscamos reducir la flacidez, los INDUCTORES DE COLÁGENO, ya sea la hidroxiapatita cálcica o los hilos tensores, consiguen con técnicas mínimamente invasivas, que en apenas unos días son imperceptibles, resultados espectaculares a las tres semanas, por formación de colágeno, en torno al producto introducido, que aumenta la densidad cutánea y con un efecto tensor, que a modo de malla “levanta” nuestra cara.

Mediante cánulas que actúan como “guías” para el producto se introduce este a nivel dermoepidérmico generando una activación de las células productoras de colágeno que formándose en torno al producto generan el mallado y tensado facial.

También el LÁSER FRAXEL es una técnica maravillosa, muy poco agresiva, con una recuperación en 48-72 horas, que renueva las capas superficiales de nuestra piel, rejuveneciéndola, reduciendo micro arrugas, estimulando la formación de colágeno y devolviendo la luz perdida.

El tratamiento Fraxel utiliza una tecnología “fraccional” con columnas láser microscópicas que actúan sobre la piel en las capas profundas, pero tan solo en zonas parciales “fraccionadas” del tejido (como si fuesen “micropuntos”) y manteniendo intacta la piel periférica.

Ello favorece la rápida cicatrización de las zonas tratadas, y al mismo tiempo, al estimular en las áreas no afectadas por el laser, la formación de colágeno y regeneración celular, se produce una mejora de la piel en su conjunto.

Los resultados son inmediatos, pero también graduales.

Tras el tratamiento la piel luce más suave, luminosa y tersa y a largo plazo la formación de colágeno se traducirá en un retensado.

Suelen ser precisas varias sesiones según el objetivo y el paciente, pero desde la primera sesión el resultado es ya espectacular.