Dermatología pediátrica > Qué debe preocuparnos en la piel de un niño

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Los niños tienen una piel extremadamente delicada, en desarrollo, con una barrera dermoepidérmica muy frágil que permite el paso de sustancias a través de la ella.

Por ello, es importante tomar medidas frente a “signos” que puedan indicarnos la existencia de algún problema, que afecte no solo a la piel sino a otros órganos.

1. Los niños no deben rascarse de modo continuo. El picor o prurito siempre es manifestación de que algo “no va bien”:

  • Simple sequedad o xerosis. Recordemos que todos los niños deberían recibir crema hidratante al menos una vez al día.
  • Puede ser el síntoma de una dermatitis atópica latente en la que aun no se hayan manifestado otras lesiones cutáneas, pero que requiera tratamiento.
  • Puede indicar que hay alguna afectación general en otro órgano que libere sustancias que desencadenen el picor (insuficiencia renal, biliar, patología hepática…).

 

2. La aparición de exantemas o manchas eritematosas diseminadas:

  • Aparecen en el seno de enfermedades virales (algunas ya no frecuentes como el sarampión por la vacunación generalizada, y otros sin embargo, muy habituales como la mononucleosis, el síndrome de mano boca pie, exantemas por parvovirus…).
  • Aparecen en reacciones alérgicas a productos ingeridos (a medicamentos, alimentos…), o por contacto como ocurre en el césped recién cortado.
  • Es un síntoma de enfermedades multiorgánicas, como algunas vasculitis en donde la clínica cutánea es la manifestación exterior del daño en otros órganos como el riñón (glomerulonefritis).

 

3. La aparición de cualquier mancha oscura nueva en la piel de un niño ha de llevarnos a consultar a un especialista:

  • Aparición de nevus que han de ser revisados y controlados periódicamente en su evolución con el fin de prevenir el melanoma.
  • Aparición de manchas café con leche (que según su número o distribución puede ser indicativo de alguna enfermedad sistémica y requiere pruebas diagnósticas muy precisas).
  • Aparición de pecas en áreas poco frecuentes como los labios (lentiginosis asociada a ciertas enfermedades).

 

4. La aparición de lesiones en palmas o plantas de los pies:

  • Aparentes durezas, que, aunque no asocien dolor o molestias al caminar suelen estar vinculadas y generadas por infecciones del virus del papiloma (especialmente en niños que caminan descalzos).
  • La aparición de heridas puede ser la manifestación de microvesículas que se rompen y aparecen en el seno de una dermatitis atópica, un síndrome de pie mano boca, o en una enfermedad de Bechet.

 

5. Cualquier lesión cutánea “nueva” con relieve, que aparente un “granito” no es habitual en un niño:

  • Quizás estemos ante una infección por moluscos contagiosos, que en caso de diagnósticos tardíos se diseminan y dificultan el tratamiento.
  • Tal vez una foliculitis causada por una picadura o cuerpo extraño, que tiene el riesgo de diseminarse.
  • Puede ser la manifestación de enfermedades sistémicas como la mastocitosis.

 

6. La presencia de heridas que no curen de modo correcto siempre es un signo de alarma:

  • Primero por el riesgo de diseminación de la infección a tejidos profundos, generando infecciones diseminadas.
  • Segundo porque puede indicar alguna patología de base que retrase la cicatrización.
  • Y Mas frecuente en este último caso la sobreinfección de cualquier herida generando un impétigo que además se disemina por rascado y puede afectar a superficies extensas de la piel.

 

7. Aparición de manchas blanquecinas:

  • Simple manifestación de la sequedad de la piel en el caso de la pitiriasis alba.
  • Signo en ocasiones de micosis cutáneas como la pitiriasis versicolor causada por calor o humedad.
  • Y en algunas ocasiones puede tratarse de lesiones iniciales de vitíligo una enfermedad inmunológica en la que el diagnóstico y tratamiento precoz garantiza un mejor pronóstico a largo plazo, con el objetivo de asegurar repigmentación y evitar extensión.

 

8. Lesiones eritematosas y descamativas (lo que habitualmente conocemos como “ronchas”) que pueden esconder:

  • Una dermatitis atópica, siendo un síntoma inicial en una patología, que en caso de no ser controlada puede evolucionar a una eritrodermia generalizada.
  • Micosis como la tiña causada por algunas variedades de hongos muy resistentes al tratamiento.
  • Alergias de contacto, por ejemplo al cuero de relojes o pulseras, o a metales de bisutería.

 

En definitiva, cualquier lesión o síntoma cutáneo nuevo, por insignificante que parezca ha de llevar a la consulta de un especialista en dermatología, para que valore, diagnostique y nos ayude a las certezas